En un encuentro disputado con el "cuchillo entre los dientes", Buenos Aires derrotó a Tucumán por 10 a 9 sobre el final, y se adjudicó de esta forma el Campeonato Argentino de rugby por tercera vez consecutiva. La historia se definió sobre el epílogo del match, por intermedio de una fantástica conversión de Federico Serra, tras el único try del partido marcado por Costa Repetto. Así, Las Águilas pudieron dar vuelta un partido que le venía siendo desfavorable, tanto en el juego como en el resultado, en el que siempre mandaron los locales. Pero el rugby es asi, y hasta la última
pelota no hay nada por perdido. Fue una final rápidamente olvidable, en donde la férrea marca y los kicks abundaron. Tucumán dispuso del terreno y se hizo fuerte en las formaciones fijas, pero careció de ideas a la hora de atacar producto de la aguerrida defensa porteña y de su propia impericia para hacerlo correctamente. Lo ganó Buenos Aires por historia, no por nada es el seleccionado más ganador de la historia del torneo, con 34 títulos sobre 64 ediciones jugadas hasta el momento. Lo ganó por que no se desesperó y aprovechó una de las pocas pelotas que tuvo para atacar. Lo perdió Tucumán por su falta de ideas y vocación ofensiva. Un duro golpe a la ilusión de las casi 12 mil almas que llenaron la cancha, y vieron como el karma "naranja" lo volvió a dejar en las puertas del título: Buenos Aires campeón, y todo lo demás no es nada.
pelota no hay nada por perdido. Fue una final rápidamente olvidable, en donde la férrea marca y los kicks abundaron. Tucumán dispuso del terreno y se hizo fuerte en las formaciones fijas, pero careció de ideas a la hora de atacar producto de la aguerrida defensa porteña y de su propia impericia para hacerlo correctamente. Lo ganó Buenos Aires por historia, no por nada es el seleccionado más ganador de la historia del torneo, con 34 títulos sobre 64 ediciones jugadas hasta el momento. Lo ganó por que no se desesperó y aprovechó una de las pocas pelotas que tuvo para atacar. Lo perdió Tucumán por su falta de ideas y vocación ofensiva. Un duro golpe a la ilusión de las casi 12 mil almas que llenaron la cancha, y vieron como el karma "naranja" lo volvió a dejar en las puertas del título: Buenos Aires campeón, y todo lo demás no es nada.
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